Aletea intrepido
pechito de alondra,
frente al ventanal
cerrado del invierno serio.
Mamá vela
desde su atalaya
cuida con esmero
tus días de azucar.
Cuál faro marino,
inquietos ojitos
iluminan el sendero
de los tiempos nuevos.
Vuela mariposa de luz,
tus piruetas eternas,
son nuestra alegría,
nos dan energía vital.
Late al ritmo
de los tamborcitos
marcando los pulsos
de nuestros conciertos.
Y cuando sonries
de niña vestida
se enciende la magia
que anida en los cuentos.
Poema chiquito.
domingo, 19 de abril de 2015
miércoles, 25 de marzo de 2015
Desesperando.
No bajes los parpados
no les ocultes bajo
la manta verde esperanza,
por favor, no lo hagas hoy,
no cedas a la somnoliencia
no te rindas.
Yo estaré ahí,
en la planta colgado
maduro, rojo,
de fibra hecho,
deseando
que una mañana,
despiertes y me comas
con cuatro bocados,
hasta el tuetano, la madera.
Y cuando sea semilla,
carozo al fín,
seré fertil,
fecundo,
arból, otra vez.
no les ocultes bajo
la manta verde esperanza,
por favor, no lo hagas hoy,
no cedas a la somnoliencia
no te rindas.
Yo estaré ahí,
en la planta colgado
maduro, rojo,
de fibra hecho,
deseando
que una mañana,
despiertes y me comas
con cuatro bocados,
hasta el tuetano, la madera.
Y cuando sea semilla,
carozo al fín,
seré fertil,
fecundo,
arból, otra vez.
domingo, 8 de marzo de 2015
Beso.
" Si me prestás tu boca,
le dije, seguro que me beso.
O te beso sin más,
si te regalo la mía,
pensé, pero no se lo dije...
muriendo como estaba,
en el intento."
le dije, seguro que me beso.
O te beso sin más,
si te regalo la mía,
pensé, pero no se lo dije...
muriendo como estaba,
en el intento."
Paréntesis.
A café con leche,
a tostada matutina,
a despertares de sábado.
¿A qué saben los paréntesis?
A tus ojos escrutándome,
la comisura de tus labios comiéndome,
al suspiro contenido,
¿A qué saben los paréntesis?
A la charla con Sergi,
sobre novias y amoríos,
al rubor en sus mejillas.
A las primaveras en casa de Mar,
el multicolor de los banderines al viento,
y el abrazo fraterno con la gente querida.
A la mañana de pesca,
a la tarde de ajedrez,
a la caminata campestre.
A las cañas con los cumpas,
a la energía de la asamblea,
a la plaza de mercado.
En medio de tanta vida,
los paréntesis,
haciéndonos sentir,
únicos, vitales, imprescindibles.
Paréntesis de vida,
en medio de tanta..
a tostada matutina,
a despertares de sábado.
¿A qué saben los paréntesis?
A tus ojos escrutándome,
la comisura de tus labios comiéndome,
al suspiro contenido,
¿A qué saben los paréntesis?
A la charla con Sergi,
sobre novias y amoríos,
al rubor en sus mejillas.
A las primaveras en casa de Mar,
el multicolor de los banderines al viento,
y el abrazo fraterno con la gente querida.
A la mañana de pesca,
a la tarde de ajedrez,
a la caminata campestre.
A las cañas con los cumpas,
a la energía de la asamblea,
a la plaza de mercado.
En medio de tanta vida,
los paréntesis,
haciéndonos sentir,
únicos, vitales, imprescindibles.
Paréntesis de vida,
en medio de tanta..
lunes, 2 de marzo de 2015
Tatino y Elvira.
Tatino y Elvira, eran amigos de mi viejo de la infancia, de la juventud. Los años les fueron alejando y mientras los primeros sufrieron persecución y cárcel por sus ideas, papá se enredó en esto de la vida. Siempre fueron grandes amigos y cuando lograron reencontrarse y nos visitaban, yo les veía como si se tratase de magníficos.
Cuando mi viejo enfermo del corazón, Tatino y Elvira desplegaron toda la solidaridad que posee la gente noble, acogiendole en Buenos Aires, desviviendose por ayudarnos. Yo les visité, estrenando los primeros 18 y hablamos de política e inquietudes. Él me prestó unos libros, a sabienda, estoy seguro, que jamás se los devolvería... ese gesto de generocidad extrema me marcó para siempre.
Quizás sea por eso que cuando me fuí, dejé mi biblioteca sembrada en casas de amig@s. Fué como una ceremonia de despedida. No eran tantos, pero hubo desgarro y alegría a partes iguales. El texto de Federico Coutaz , me recuerda este gesto y aquél, como si de un mismo episodio se tratase.
Cuando mi viejo enfermo del corazón, Tatino y Elvira desplegaron toda la solidaridad que posee la gente noble, acogiendole en Buenos Aires, desviviendose por ayudarnos. Yo les visité, estrenando los primeros 18 y hablamos de política e inquietudes. Él me prestó unos libros, a sabienda, estoy seguro, que jamás se los devolvería... ese gesto de generocidad extrema me marcó para siempre.
Quizás sea por eso que cuando me fuí, dejé mi biblioteca sembrada en casas de amig@s. Fué como una ceremonia de despedida. No eran tantos, pero hubo desgarro y alegría a partes iguales. El texto de Federico Coutaz , me recuerda este gesto y aquél, como si de un mismo episodio se tratase.
domingo, 21 de diciembre de 2014
Las reinas magas.
Vienen de lejos,
de tierra adentro
del centro del alma,
llegan.
La morena trae la virtud del silencio,
el tiempo del ayuno y la vigilia,
solidaridad sudan sus alforjas gastadas
y el fondo de sus ojos sabe a canela.
La rubia viene de trigo vestida,
donde mira primavera lleva,
libertaria porta buenos augurios
y su aura ilumina el sentido de las gentes.
La de blanca cabellera huele a mar,
el viento de oriente susurra a su paso,
la esperanza anida en su espiritud maduro,
y su sonrisa embriaga nuestros corazones.
Vienen de lejos,
del desierto ardiente,
de las nieves eternas,
del inmenso mar.
Sus vientres cargan la magia de las madres
llegan sembradas de buenaventuras y abrazos,
de dulces caseros, incienso y mirra.
Conjuradas como en cada enero,
en camello o bicicleta,
nuestras fantásticas reinas magas,
vuelven a la casa de donde no han marchado.
de tierra adentro
del centro del alma,
llegan.
La morena trae la virtud del silencio,
el tiempo del ayuno y la vigilia,
solidaridad sudan sus alforjas gastadas
y el fondo de sus ojos sabe a canela.
La rubia viene de trigo vestida,
donde mira primavera lleva,
libertaria porta buenos augurios
y su aura ilumina el sentido de las gentes.
La de blanca cabellera huele a mar,
el viento de oriente susurra a su paso,
la esperanza anida en su espiritud maduro,
y su sonrisa embriaga nuestros corazones.
Vienen de lejos,
del desierto ardiente,
de las nieves eternas,
del inmenso mar.
Sus vientres cargan la magia de las madres
llegan sembradas de buenaventuras y abrazos,
de dulces caseros, incienso y mirra.
Conjuradas como en cada enero,
en camello o bicicleta,
nuestras fantásticas reinas magas,
vuelven a la casa de donde no han marchado.
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Amor.
Y si fueras solo eso,
un soplo de aire rozando la mejilla,
los labios observándose equidistantes,
un par de manos fantaseando,
la algarabía de todos mis sentidos,
el escaparate de mis certezas,
la guarida de los miedos por descubrir,
el misterio de unos ojos furtivos,
la belleza de un corazón generoso...
Y si fueras solo eso,
la creación de un suspiro,
el éxtasis de la contemplación,
te seguiría amando en silencio,
respirando tu luz,
palpándote en la distancia,
creándote, aún en el vacio.
un soplo de aire rozando la mejilla,
los labios observándose equidistantes,
un par de manos fantaseando,
la algarabía de todos mis sentidos,
el escaparate de mis certezas,
la guarida de los miedos por descubrir,
el misterio de unos ojos furtivos,
la belleza de un corazón generoso...
Y si fueras solo eso,
la creación de un suspiro,
el éxtasis de la contemplación,
te seguiría amando en silencio,
respirando tu luz,
palpándote en la distancia,
creándote, aún en el vacio.
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