viernes, 2 de octubre de 2015

En retirada.

En retirada,
se baten en franco retroceso,
las huestes,
dejando tras de sí
el campo del desconsuelo....

Atrás la batalla
con su arrebato y su heroísmo,
atrás las miserias y el arrojo.
Se retiran del diluvio,
prometiendo aguaceros,
a regañadientes, vociferando,
gimiendo, esperanzando.

Otrora imperio de tormentas,
y hoy,
cuatro nubes desmanteladas,
desorientadas, escurridizas,
que bailan al compás del sol ...
en este maravilloso cielo de otoño

domingo, 20 de septiembre de 2015

De adioses y sombras.



Y la tarde volverá a su pausa,
la cadencia de lo somnoliento,
la textura de lo previsible,...
el suicidio del sobresalto.

Y el pacto volverá a ser firme,
la partitura será entonces, la misma,
la melodía sonará grave,
la marcha me acompañará.
Y la barca quieta en el mar Muerto,
será el preludio de la despedida,
donde el alma tenue del balcón desnudo,
quizás la ante sala de nuestro adios.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Encrucijada.

Si se mordiera,
el viento de la mañana
y la vela, precisa,
hinchara rumbo al poniente.


¿La tarde sería isla?
páramo desolado,
del náufrago refugio,
del diván.


¿La noche sería cueva?
refugio del agotado,
escondite de un mendigo
de amor.


¿La luz sería diáfana,
el aire puro,
la nube espuma
de mar?


La senda, entonces, tal vez,
un camino que desandar.

domingo, 9 de agosto de 2015

Hechizo.


Tu piel,
ese sortilegio contradictorio,
en ocaciones irreverente,
en otras desprevenida,
que hechiza.

La pócima.

En la mediocridad del entorno,
la luz de tus ojos,
una copa de oxígeno,
un bálsamo que cura.

Intentos.

Lleno el aire de besos
buscando tu boca,
y muerdo,
la espesura de la noche.
Encuentro la nada,
el desaliento.

viernes, 7 de agosto de 2015

Guardapolvo blanco y sonrisa nueva . (1997)

      Hace veintiún años, yo tenia nueve y un blanco guardapolvo, que daba que hablar.
La mañana lucia radiante, o al menos eso pinta el recuerdo. Nos apretujamos en el coche del viejo , rumbo al colegio. El frio invierno, muy distinto por esos tiempos empañaba los vidrios. Prendemos la radio, somnolientas nuestras cabezas rebotan una y otra vez sobre el asiento.


      La noticia nos toma de sorpresa, entonces, se suspenden las clases. No sé, yo no entendía. Que el gobierno, que el ejercito... reorganizarce!! grita... Se suspenden las clases, pienso`. Una mañana para mi solo, sonrio. No voy a la escuela... ¿Que otra cosa piensa un niño de nueve años?


       El tiempo me demostró que entre a un gran funeral vestido de guardapolvo blanco y sonrisa nueva.


       Algunos vecinos, los más, respiraban aliviados, ahora si... otros, los menos, hacían sus valijas, muchos sin lograrlo. Solo atino a decir en la distancia que me pesa tanta ausencia, tanto cadáver irresuelto.


        La secundaria de entonces, nuestra gran anestecia. Olvidá, olvidá, no seas boludo, no te metas. Ponete la corbata, cortate el pelo que juntan piojos y las ideas sudbierten el orden. Acá todo esta bien.
Olvidá, olvidá!! Agarra la pelota que somos campeones!!
Olvidá, olvidá!! Toma el fusíl que ganamos!!
Caen los aviones, se hunden los barcos. Ganamos!!
Muera el gusano invasor!!


        Un soldado herido me mira con tristeza, el frío y la gangrena hicieron su trabajo, la indiferencia el nuestro. Falleció ayer de un tiro en la sien.
Muera el gusano invasor!!


        Olvidá, olvidá!! Que es hora de comicio, ahora si que estás preparado.
Y resulta que en estos últimos doce años, mandan los que mandaron siempre y gobiernan los que pasaron por la zaranda.


        No importa, algunos vecinos los más están satisfechos, ya estamos reorganizados en un país, en el que día a día se salvan los menos. Claro está que estos menos, poco tienen que ver con aquellos que hace veintiún años hacian sus valijas con rumbo desconocido.


        A la universidad entré, y me quedé un tiempo largo, muy largo talvez y me fuí. Nunca me banque la falta de tipos y tipas de cuarenta y pico, que con flores, guijarros y gorriones buscaron otro cielo.
 
        Tenia guardapolvo y sonrisa nueva en un velorio de miles, que hoy faltan de cuerpo, y de millones que ausentes de alma, lloran.


        Hoy tengo  un oficio propio, muy nuestro, cabo trincheras, sin espacio fijo, ni tiempo, ni periodo, para no ser descubierto. En algunas cabemos cincuenta y una guitarra, en otra quince, un cuadro y una poesía, en otras setenta y respiramos jazmines de vida. En todas organizamos la resistencia.


        La próxima vez que vengan, los esperaré de pie.


        Yo tenía nueve años, hoy me recuerdo con los puños y los dientes apretados.


        Vos cuantos tenías?




                                                                             Santa Fe 24 de marzo de 1997.