martes, 2 de agosto de 2016

Reencuentro.

¿Sabrá el pájaro,
  el cargamento de amor,
  que su vientre en vuelo, porta?
¿Será sencible,
  al latir de madre,
 que bate el espacio
 surcando el firmamento?
 Sus ojos esmeraldas
 se dilatan,
 grandes... omnipresentes,
 atrapándolo todo,
 voraz mujer.
Y el labio que espera,
 besar la piel niña,
 respirar el aroma
de su cabello tierno,
 y el abrazo fundiéndose.
¿Sabrá la ciudad,
 del reencuentro
 próximo?
Del tsunami de amor
 enciernes.
Del huracan de besos
 que se avecina...
Sabrá de vos y ella,
 lo que yo.

domingo, 24 de julio de 2016

"La Gorda Eleonor" y Sineu.

En el cruce de caminos,
el encuentro.
La energía contenida de la espera,
los años como siglos,
cayendo,
plácidas hojas del almanaque mudo,
la emoción abordandomé el alma,
transportándome,
el viaje.
Y volar de Palestina a Machu Pichu,
de La Candona a Finisterre,
en un abrazo clandestino,
la fusión de las almas,
los corazones acompasados,
al ritmo del micro
explotandote en el pecho.
A lo lejos,
el crepúsculo presagia
un escenario en llamas,
el aleph cosmico de la buenaventura,
la ventana abierta,
a la esperanza,
la tarde aquella,
que amaneció.
                                               


                                       Al compa Manu Chao,
                                       la buenaventura y la esperanza.

lunes, 11 de julio de 2016

La puerta de hierro.

La historia es larga. Fue un flechazo. Estaba parada en la puerta de una panadería, me sorprendió, se hizo la distraída y como no podía ser de otra manera, pegué la vuelta e intenté subirla a la furgoneta, llevaba una máquina y café, casi no había espacio. En fin, no pude.
Esa tarde salíamos para Menorca, lo que hacía imposible que pudiera ir a buscarla. No me la podía sacar de la cabeza, una puerta de horno, de fundición de hierro... impresionante y así fue. Volví de Menorca, pasó una semana y, a la siguiente, la ruta me llevaba por ahí, y yo con una fijación en la cabeza: la puerta de hierro. Pues bien, ahí estaba, fría, espectante, soberbia. Debo confesar que venía preparado y no se resistó. Claro yo tenía unos diez años menos. A partir de ahí, deambuló por el patio, como un trofeo épico. En las tertulias solía comentar que cuando logré subirla, escuché desde una ventana alguien que gritaba: ¡Muy bien! (la fábula). Hace unos años Marcelo me ayudó y la subimos bajo el mandarino.
Ayer me encontré, de nuevo, en la barca y se tensó el sedal del desafio. Y picó, había que subirla al asador, y se preparó el músculo, y la neurona, y chorreaba adrenalina, y cansancio. Como si de un pez espada se tratase, "el viejo y el mar", reeditándose por enésima vez. El esfuerzo, como ayer. El riesgo siempre, al limite. Y entonces, conmovida la puerta, cedió al impulso, ocupando su sitio final.

sábado, 9 de julio de 2016

Menorca.

En el horizonte,
la hermana menor
dibujaba su silueta
de isla cercana.
La mujer sirena
emerge implacable,
con su cola
de coral y roca.
Seduce,
frena la ola,
le espanta,
reduce su furia
de temporal.
Dueña de la tarde,
amante del crepúsculo,
cancerbera del sol,
madre de la luna,
habitante de los amaneceres tiernos...
pecado capital.
Vuelve al mar!

miércoles, 6 de julio de 2016

Llegada.

Venía con un montón
de aventuras
 bajo el brazo,
 portaba historias
 sin finales,
 hormigas sin memorias,
 destellos de fugaces
 acrobacias imposibles.
Y al final,
el tan locuaz,
 solo pudo hablar
de sus ojos,
 y de la mesa,
 ese abismo,
 qué les separaba.

jueves, 23 de junio de 2016

Solsticio de verano

  Se  descuelga del firmamento,
ella, la guardiana de mis noches,
mientras el sol morisquetea
en el espejo roto.

  La rapaz, se lanza sobre su presa,
y se ahoga en el mar de espigas secas.
Y yo, un tímido con recursos,
asisto al espectáculo.


  La mañana, en que los balcones
visten de morados
y las lileras
perfuman a lo lejos,
donde los corazones, palpitan intensos
y en las plazas lucen sonrisas.

sábado, 4 de junio de 2016

La sonrisa de un país.

Recuperar,
la tarde en que fuimos verdes,
y marchamos,
la noche en que fuimos sábana,
y sentimos...
amanezcamos.


Ganarle al oprobio,
la partida.
Encender los candiles,
esperanzados,
ahora que el horizonte,
se aleja.


Retornaran mañana,
los banderines y los barriletes,
a las plazas multicolores,
de las gentes y la alegría.




Ahora que nos convoca,
un país,
vamos
a recuperar la sonrisa.