La fisura crece,
y se desparrama por todo el sistema
poniéndole en peligro.
La presión de tantos desesperanzados,
su transpiración ha percudido el tejido.
Ante la inminencia del derrumbe
estaré esperando...
No he logrado
despertarles a todos...
ni recuperar sus ganas...
ni apresurar la caída...
antes de que mueran.
El sudor
enrarecerá el aire
hasta asfixiarlo,
y habrá ríos de sangre
en lucha intestinas.
Y habrá también
un tiempo para no morir.
De pronto, en un instante,
detrás de tanto marrón que me aturde,
lograré volar,
en tantos grises como me fuera posible.
Santa Fe, 1990.
martes, 14 de junio de 2011
lunes, 13 de junio de 2011
Despertar.
El día despertó temprano
de su parranda nocturna
la luna abrió sus piernas al placer
el sol extendió su rayo viril al amor.
Y una siesta profunda,
duró varias madrugadas.
La muchedumbre retornó,
tardía de su confusión centenaria,
a golpear las puertas del poder de turno,
a patear la mesa del status quo.
Y una fiesta con sabor a pueblo
olió por un tiempo a revancha.
La hoguera todo lo funde.
Un día de estos
despertarán más temprano
y no dormirán
hasta haber concluido.
Santa Fe, 1990.
de su parranda nocturna
la luna abrió sus piernas al placer
el sol extendió su rayo viril al amor.
Y una siesta profunda,
duró varias madrugadas.
La muchedumbre retornó,
tardía de su confusión centenaria,
a golpear las puertas del poder de turno,
a patear la mesa del status quo.
Y una fiesta con sabor a pueblo
olió por un tiempo a revancha.
La hoguera todo lo funde.
Un día de estos
despertarán más temprano
y no dormirán
hasta haber concluido.
Santa Fe, 1990.
Insomio.
Respirar acompasado,
en rítmica cadencia sostenida
la oscuridad brincando
aquí y allá, en el cuarto desnudo.
Vienen a mi los recuerdos...
los amigos, las vidas vividas.
en rítmica cadencia sostenida
la oscuridad brincando
aquí y allá, en el cuarto desnudo.
Vienen a mi los recuerdos...
los amigos, las vidas vividas.
"Mel y cotó"
Cuando el durazno te rozó,
sintió su piel de " mel y cotó "
árida y áspera como ajena,
y desprendiéndose de ella
vaga desconsolado y desnudo,
rogando tu cobijo.
sintió su piel de " mel y cotó "
árida y áspera como ajena,
y desprendiéndose de ella
vaga desconsolado y desnudo,
rogando tu cobijo.
sábado, 19 de marzo de 2011
Elegía a Francis Donate.
¿A qué huelen los jazmines donde estás?
¿Calienta el sol?
La lluvia... ¿moja?
¿A qué misión imposible te mandaron?...y fuiste.
¿Llevaste, Quijote, tu legión de quijotes?
Vos que eras todo certezas,
dejas en mí, tantas preguntas.
Vos que eras colibrí,
anidas en mi alma.
Vos que bebiste mi cerveza,
participaste en mí con tu energía vital.
Dejas un vacío tan lleno de cosas.
Maldita sea la estampa, de tu muerte maldita.
Tan desesperante,
tan desoladora,
tan inoportuna.
Amanecí, sudando sangre,
ahogado en insomio,
lagrimeando en cataratas,
escribiéndote en las sombras.
Ser de luz.... ¿me prestas tu candil?.
Te doy mis brazos, mis piernas, mis neuronas,
¡fecunda en ellas tu impronta!
Desde el dolor iracundo de tu ausencia,
el compromiso de tu lucha sigue vivo,
en los corazones que explotan como rosas,
en esta primavera triste.
En ellos tu antorcha no se apaga,
hasta la victoria... querido amigo.
¿Calienta el sol?
La lluvia... ¿moja?
¿A qué misión imposible te mandaron?...y fuiste.
¿Llevaste, Quijote, tu legión de quijotes?
Vos que eras todo certezas,
dejas en mí, tantas preguntas.
Vos que eras colibrí,
anidas en mi alma.
Vos que bebiste mi cerveza,
participaste en mí con tu energía vital.
Dejas un vacío tan lleno de cosas.
Maldita sea la estampa, de tu muerte maldita.
Tan desesperante,
tan desoladora,
tan inoportuna.
Amanecí, sudando sangre,
ahogado en insomio,
lagrimeando en cataratas,
escribiéndote en las sombras.
Ser de luz.... ¿me prestas tu candil?.
Te doy mis brazos, mis piernas, mis neuronas,
¡fecunda en ellas tu impronta!
Desde el dolor iracundo de tu ausencia,
el compromiso de tu lucha sigue vivo,
en los corazones que explotan como rosas,
en esta primavera triste.
En ellos tu antorcha no se apaga,
hasta la victoria... querido amigo.
sábado, 12 de febrero de 2011
Seguro que es la sonrisa.
Quizás sea la sonrisa,
la intensidad de su luz.
Pariendo amaneceres,
expandiéndose.
Azarosa, imprescindible,
locuaz.
Cuando ríes,
liberas el sortilegio,
contagias, desnudas,
redimes.
¿ tus tardes serán sonrisas ?
¿ tus noches ?
El horizonte se ensancha,
la sabia de tu río susurra.
Amplia y floral,
portando primaveras,
tu sonrisa va. Sergio.
la intensidad de su luz.
Pariendo amaneceres,
expandiéndose.
Azarosa, imprescindible,
locuaz.
Cuando ríes,
liberas el sortilegio,
contagias, desnudas,
redimes.
¿ tus tardes serán sonrisas ?
¿ tus noches ?
El horizonte se ensancha,
la sabia de tu río susurra.
Amplia y floral,
portando primaveras,
tu sonrisa va. Sergio.
sábado, 29 de enero de 2011
La partida.
El tablero transpiraba sus presagios,
ante la inminencia de la lucha.
Abrigaba la certeza, en su interior de árbol,
que, tras la partida, volvería el sol.
.................................................................
El álfil movió su intriga
y la dama,
ante la firmeza del caballo,
se refugió en la torre.
................................................................
Soberbio, el rey meneó la cabeza
ante la bravura de los peones.
¡ Revolución !.
.................................................................
Los caballos sitiaron la torre
que resistió sin agua ni comida
el paso de los siglos.
..................................................................
La dama defendió al rey con su vida.
Aquella tarde la sangre
de ambos tiñó el suelo de rojo.
..................................................................
Yacen sus cuerpos vacíos,
su osada rebeldía vencida,
su osamenta será, pronto polvo.
Su historia convertida en leyenda.
Serán cantados en hogueras.
Serán musas de juglares.
Pero hoy, los cuerpos del rey
y la dama morena
yacen, inertes, en el tablero triste.
..................................................................
Publicados en " Sa Revista " de Santa Margalida, Julio de 2000.
ante la inminencia de la lucha.
Abrigaba la certeza, en su interior de árbol,
que, tras la partida, volvería el sol.
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El álfil movió su intriga
y la dama,
ante la firmeza del caballo,
se refugió en la torre.
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Soberbio, el rey meneó la cabeza
ante la bravura de los peones.
¡ Revolución !.
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Los caballos sitiaron la torre
que resistió sin agua ni comida
el paso de los siglos.
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La dama defendió al rey con su vida.
Aquella tarde la sangre
de ambos tiñó el suelo de rojo.
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Yacen sus cuerpos vacíos,
su osada rebeldía vencida,
su osamenta será, pronto polvo.
Su historia convertida en leyenda.
Serán cantados en hogueras.
Serán musas de juglares.
Pero hoy, los cuerpos del rey
y la dama morena
yacen, inertes, en el tablero triste.
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Publicados en " Sa Revista " de Santa Margalida, Julio de 2000.
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