sábado, 3 de octubre de 2020

Todo llega.

Tan vacío
el silencio llena,
con aristas
de hielo astillado
la casa grande.

Ahora más,
y seria,
ahora más.

Gestionar los silencios,
los gritos mudos,
la ola rompiendo
el acantilado lejano,
imagino,
el acorde en la madrugada,
la puerta golpeando,
la cisterna suelta,
la nevera abierta,
lo importante,
que echamos a faltar.


domingo, 22 de marzo de 2020

La tormenta, después de...



Al final paso,
los lunes fueron eternos,
los sábados simples.

Y llegó el día
en el que un aplauso
al vacío, a la noche,
fue una balsa

La trinchera,
tus cuatro paredes,
la resistencia.

En el tiempo,
de la espera,
la pausa,
otea horizontes.

Te pienso,
a través del esmerilado
cristal del recuerdo
y abrazo.

¿Cuando,
dejamos de convocar,
nuestras sonrisas ?

¿ Porqué, 
abandonamos la plaza,
enarbolada ?

 ¿ Donde la utopía,
tan extraviados
como andábamos?

Te pienso, donde estés,
reeditando nuestras gestas,
nuestras charlas infinitas,
mirándote.

Cuando todo pase,
la tormenta digo,
espero no ser el de ayer,
sino el de antes,
e intuyo el reencuentro,
tan lleno de voces, 
y bienvenidas.

domingo, 14 de julio de 2019

Estas son las mías.

Las manos son de quién las trabaja. Crean, bailan, brincan.
Sobre las cosas y las pieles. Son caricias.
Atrevidas hasta el arrebato, son irreverentes al poder de turno.
Son puño en alto en la plaza tierna.
Ellas son cada día más iguales, reclaman su tiempo.
Le juegan una partida al silencioy la ganan.
Mis manos son tuyas haz con ellas, son tus armas
de construcción masiva.
Las comparto porque, si solas pueden
juntas encenderán las hogueras del mañana, el horizonte en ciernes.


domingo, 20 de enero de 2019

Busqueda.

Y si fueras mar?

Te buscaría en cada
golpe de luna,
ahí donde la menguante
llama a su hermana
en su ayuda.

Te seguiría
por los senderos,
las montañas.

Porque tal vez, digo,
sos eso, mi utopía
todas las revoluciones,
los vientos todos,
todas las caricias.
El último abrazo
que recuerdo.

Mientras,
en la buhardilla
donde el cielo acaba
y las sábanas
esconden sueños,
amanece.

domingo, 9 de diciembre de 2018

El sabor de la muerte.

                                A mi querido Hugo Sella (Sapito)

¿A que sabe la muerte?
me pregunto.
Si tu la muerdes
como a una manzana,
sabrá acaso como esta tristeza
que no me abandona,
talvez a las revoluciones
que no abordamos,
quizás sepa a ese tren
que no me he subido,
o a un verso inacabado.

Sabrá a amor o a desamor,
Hugo querido,
quise acompañarte,
y estoy extraviado,
la soledad que todo lo cubre
o el desamparo desangelado.

Sabrá la muerte al odio felino,
que baja de la Europa
rancia de antaño,
nutriendo al lobo
y sus fauces,
del dolor de los nuestros,
que nunca olvidamos,



martes, 21 de noviembre de 2017

Las colecciones.

De soldaditos,
regalos de abuela,
de sellos postales,
de paquetes de cigarrillos,
de cajitas de fósforos,
de hojas de árboles,
de insectos.
De cafeteras domésticas,
de libros de café.
De instrumentos de percusión,
de los que jamás,
salió una nota,
de figuritas redondas y cuadradas,
de futbolistas mudos,
de chapas del fin del mundo,
a la vuelta de la esquina,
de tus caricias, de tus besos tiernos,
de tus recuerdos vivos,
tatuado.
Las colecciones,
el álbum tridimensional,
de mis emociones.

Instantanea de infancia.

¿Dónde quedó,
la instantánea aquella?
La carcajada de madre,
ante el asombro.
La abuela trajinando
enseres,
y en niño errante,
montado en una silla.
Por yelmo el colador,
el escudo una tapa de olla,
la escoba estandarte,
y el horizonte,
más allá de las paredes.
Los rosales
perfumando el patio,
la pava silbando,
el agua del mate,
y un tango, sonando.
detrás de las montañas.
Instantánea del tiempo,
en el que,
no todo eran fotos,
rincones del alma,
que afloran
de su escondite.
De aquél niño errante,
a este hombre,
que a veces acierta.
Recuerdos que amanecen.