domingo, 11 de septiembre de 2011

Porvenir.

           
Si muero mañana o pasado,

sin dejarte un beso o la última caricia.

Si soy hierro, cristal añicos,

cuneta húmeda, o simplemente fuego.

Si esa tarde, por fin,

huelo a caucho y sangre seca.

Cuando irremediablemente deje de ser,

desde la ausencia,

comienza a no olvidarme, entonces.                                 Domingo, 11 de septiembre de 2011.
  

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