domingo, 14 de julio de 2019

Estas son las mías.

Las manos son de quién las trabaja. Crean, bailan, brincan.
Sobre las cosas y las pieles. Son caricias.
Atrevidas hasta el arrebato, son irreverentes al poder de turno.
Son puño en alto en la plaza tierna.
Ellas son cada día más iguales, reclaman su tiempo.
Le juegan una partida al silencioy la ganan.
Mis manos son tuyas haz con ellas, son tus armas
de construcción masiva.
Las comparto porque, si solas pueden
juntas encenderán las hogueras del mañana, el horizonte en ciernes.


domingo, 20 de enero de 2019

Busqueda.

Y si fueras mar?

Te buscaría en cada
golpe de luna,
ahí donde la menguante
llama a su hermana
en su ayuda.

Te seguiría
por los senderos,
las montañas.

Porque tal vez, digo,
sos eso, mi utopía
todas las revoluciones,
los vientos todos,
todas las caricias.
El último abrazo
que recuerdo.

Mientras,
en la buhardilla
donde el cielo acaba
y las sábanas
esconden sueños,
amanece.

domingo, 9 de diciembre de 2018

El sabor de la muerte.

                                A mi querido Hugo Sella (Sapito)

¿A que sabe la muerte?
me pregunto.
Si tu la muerdes
como a una manzana,
sabrá acaso como esta tristeza
que no me abandona,
talvez a las revoluciones
que no abordamos,
quizás sepa a ese tren
que no me he subido,
o a un verso inacabado.

Sabrá a amor o a desamor,
Hugo querido,
quise acompañarte,
y estoy extraviado,
la soledad que todo lo cubre
o el desamparo desangelado.

Sabrá la muerte al odio felino,
que baja de la Europa
rancia de antaño,
nutriendo al lobo
y sus fauces,
del dolor de los nuestros,
que nunca olvidamos,



martes, 21 de noviembre de 2017

Las colecciones.

De soldaditos,
regalos de abuela,
de sellos postales,
de paquetes de cigarrillos,
de cajitas de fósforos,
de hojas de árboles,
de insectos.
De cafeteras domésticas,
de libros de café.
De instrumentos de percusión,
de los que jamás,
salió una nota,
de figuritas redondas y cuadradas,
de futbolistas mudos,
de chapas del fin del mundo,
a la vuelta de la esquina,
de tus caricias, de tus besos tiernos,
de tus recuerdos vivos,
tatuado.
Las colecciones,
el álbum tridimensional,
de mis emociones.

Instantanea de infancia.

¿Dónde quedó,
la instantánea aquella?
La carcajada de madre,
ante el asombro.
La abuela trajinando
enseres,
y en niño errante,
montado en una silla.
Por yelmo el colador,
el escudo una tapa de olla,
la escoba estandarte,
y el horizonte,
más allá de las paredes.
Los rosales
perfumando el patio,
la pava silbando,
el agua del mate,
y un tango, sonando.
detrás de las montañas.
Instantánea del tiempo,
en el que,
no todo eran fotos,
rincones del alma,
que afloran
de su escondite.
De aquél niño errante,
a este hombre,
que a veces acierta.
Recuerdos que amanecen.



sábado, 11 de noviembre de 2017

Algo sobre café.

Quizás, sea un buen momento para recordar. Recordar, pasar dos veces por el corazón, y ahí estan presentes los primeros momentos, los primeros pasos. Por entonces, la bayeta de limpiar la barra era utilizada para toda la máquina y la lanza de vapor, acumulaba restos de leche de todo el jornal. Como os habéis dado cuenta hablo de café, ¿de café?
Hace catorce años el sentido común pasaba por otro lado, los sabores tostados en extremo, el torrefacto (café tostado con azúcar) en las mezclas, la potente presencia de robustas, el amargor preponderando sobre la acidez. Hace catorce años cuando comencé a trabajar en Marabans, me introduje en un mundo donde la defensa del producto, se transformo en una tarea cotidiana, como nosotros definíamos , "taza a taza".
Hubo mucho de docencia, y hubo mucho de aprendizaje.
Saber e interpretar el pulso al café, una bebida que en su elaboración lleva tanto cariño y entrega, tanto proceso que entendíamos se podía estropear en cualquier parte del mismo. La preparación del blend, el almacenaje y el reparto, el mantenimiento de los equipos, la mano del barista.
Esta claro que lo que hoy parecen conceptos superados, hace apenas una década eran completamente revolucionarios.
Enfrentamos desafíos, de la mano de jóvenes emprendedores, ya hace un tiempo, nuevos establecimientos donde la cerveza casolana marida con el café de especialidad, y las harinas recuperadas nos devuelven sabores olvidados, ese espacio donde refugiarnos... la pausa.
La acidez de la fruta imponiéndose al amargor, rompiendo moldes, transformando.
Soplan vientos de cambios, nuevos horizontes, en el futuro la utopía (parafraseando a Galeano) "esa escusa que nos sirve para andar".

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Necedad.

Nadie sabía exactamente lo que era la nada, y ninguno también.
Las afueras, la periferia, el desierto! Vociferaron al unísono.
Se equivocaban, aún en el páramo más inhóspito, la vida late.